
algunas viñetitas que nacieron del lápiz y terminaron entre vectores y nodos...

hay momentos que el reloj se empecina en atrapar en un mínimo temblor, sin saber que en ellos entra el mundo. instantes de una quietud blanda que nos acaricia y arropa. inagotables, efímeros, frágiles como el tiempo. sin anunciarse, se presentan para robarnos la voz y llevarnos de la mano a pasear por patios de antes con blancos de antes y risas de antes. eternidades de un segundo de esas que nos dejan todo el cuerpo hecho sonrisa, de esas que casi nos dan la ubicación exacta del alma

