todavía estoy volviendo, intentando llegar de las vacaciones... tratando de conectarme, enchufarme, encenderme...
enero fue flotar, flotar el cuerpo, flotar la mente, lejos de la computadora, la mesa de trabajo, el teléfono y el celular. días con un rítmo más lento, como siempre de visita y sin apuros. con tiempo para escuchar y para mirar, para detenerse y sentir. enero reconfortante.
enero fue flotar, flotar el cuerpo, flotar la mente, lejos de la computadora, la mesa de trabajo, el teléfono y el celular. días con un rítmo más lento, como siempre de visita y sin apuros. con tiempo para escuchar y para mirar, para detenerse y sentir. enero reconfortante.
un poco extraño sin el lápiz pero sin extrañar el lápiz, con la tranquilidad de saber del reencuentro. sin apresuralo ni posponerlo, disfrutándolo, saboreándolo como un fruto exótico y placentero.
todavía floto mecida por el vaivén de los últimos días de enero, colándome entre sus calores y sus sombras. ya voy volviendo... con la frente marchita dice el tango, yo la traigo tupida de pimpollos y brotes, más verde que nunca, dispuesta a florecer multicolor.


