
como quieran llamarlas, esas pequeñitas esferas de vidrio tienen un poder mágico. me resulta maravilloso verlos jugar, siempre concentrados y atentos a las reglas. juego y reglas van ordenando y significando el espacio y el momento. turnos, perdidas, ganadas, distancias y posiciones, todo obedece a normas implícitas en el mismo juego. ellos no las crearon ni las impusieron, simplemente las ponen en práctica, como lo hicieron sus papás y sus abuelos, jugando. en pekín o en madrid, en marruecos o en bogotá con mínimas diferencias el juego está y lo más maravillorso es que está desde siempre. cuando los veo jugar a las bolitas no puedo dejar de pensar en que juegan, sin saber, un ritual milenario.